En el caso de los padres, cumplir con alguna de las expectativas de los hijos es algo muy bueno. No necesariamente se tiene que tener dinero para hacer un bello cumpleaños, con la impronta del entusiasmos y el compromiso, como también la atención especial, basta y sobra para que ese hijo recuerde su cumpleaños por el resto de su vida, cuando somos niños valoramos esto más que nada en el mundo.








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