Todo aquel que sintió alguna vez la tristeza comprende que esta tiene un origen, que algo la motivo, que surgió desde la experiencia pero que ahora se siente en nuestro mundo interior como si fuese algo solamente propio. Realmente no caben dudas de que la persona siempre sabe aquello que lo mantiene triste, es más recordar el origen de la tristeza es motivo suficiente para tirar el animo para abajo. Esta emoción repercute mucho en la conducta de la persona, a la que se la ve caída, y sin ganas de nada.
Existen muchas curas distintas para la tristeza, realmente no es lo peor del mundo, solo se tiene que tener confianza en que la vida es siempre una fuente de experiencias muy ricas y que siempre nos brindara mejor momentos de los que estamos viviendo. Mucho mejores, pero solo si nos atrevemos a ir a buscarlos, o por lo menos a continuar con las ganas de encontrarnos cosas lindas. Todas las curas de la tristeza tienen en común la idea de centrar la atención de la persona en nuevos intereses, pero además tienen que consumir energía y cansarlo.













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